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VELEROS MERCANTES EN EL TRÁFICO CON EN MELILLA.

Hasta mediados del siglo XX se podían ver en nuestro puerto veleros mercantes que hacían tráfico de cabotaje entre Melilla y la Península. Estas "camionetas del mar" transportaban pequeñas partidas de mercancías tanto graneles como general, normalmente de escaso valor, en mejores condiciones económicas que los vapores y, posteriormente, los buques a motor.  Partidas de  ladrillos, botas de vino, aguardiente, sal, harinas, granos en sacos, paja o cebada tenían cabida en sus bodegas en un viaje a Melilla que dependía tanto  de los buenos o malos vientos como de las calmas sin que se supiera nunca de antemano cuanto iba a durar. 



UN FALUCHO (IZQUIERDA) Y UN PAILEBOTE (DERECHA) FONDEADOS JUNTO A UN CAÑONERO EN LA RADA DE MELILLA.



Entre los veleros más comunes en nuestro puerto estaban los laudes, faluchos y pailebotes, aunque también arribaron a Melilla goletas, balandras o los cárabos norteafricanos.
El laúd era el tipo de embarcación de menor porte de esta familia de veleros mercantes. Su eslora era de unos 15 metros en los mayores y arbolaban un mástil central con vela latina y una pequeña mesana también latina en los más grandes. Le seguían en porte los faluchos que aparejaban un palo central con vela latina, una mesana también latina y botalón para aparejar foques.
Aunque algunas vez recalaban en Melilla veleros de gran porte como bergantines-redondos o bricbarcas, eran los pailebotes la clase de velero de mayor porte que solían hacer tráfico con nuestro puerto. Los pailebotes tenían entre 30 y 40 metros con una capacidad de carga de unas 200 toneladas en los más grandes. Aparejaban dos o tres mástiles con velas cangrejas y escandalosas que eran unas velas triangulares que se largaban sobre las cangrejas y a proa largaban foques. Su tripulación rondaba de seis a ocho hombres. Con el correr de los años se les fue dotando de motores que en principio eran auxiliares para las maniobras pero que acabaron siendo la propulsión principal de estos buques. 





UN BERGANTÍN REDONDO ATRACADO EN EL PUERTO DE MELILLA



Estos veleros unieron también Melilla con las Chafarinas, Alhucemas, el Peñón de Vélez y cuando se abrió el canal de la Bocana de la Mar Chica arrumbaron  hasta Nador para desembarcar sus mercancías que llegaban a las nuevas poblaciones que iban surgiendo con el avance de las tropas. 
En 1904, año en que se redactó la primera memoria del puerto de Melilla, arribaron a nuestra ciudad 26 veleros españoles y 2 extranjeros. Los veleros españoles eran todos de la matrícula de Torrevieja y sus cargamentos fueron de sal, madera, patatas, artículos coloniales y materiales de construcción. En 1949 se llegaron a los 182 viajes de veleros y motoveleros destacando el Ferrolano de 93 TRB con 28 viajes hasta que se perdió en el temporal de diciembre de ese año. El Indiana de 60 TRB realizó 18 viajes hasta el temporal de diciembre y el mayor velero que arribó a Melilla fue el Pelegrín Fos con 319 TRB, que también se perdió en el temporal de diciembre.  
Poco a poco este tráfico de veleros y motoveleros fue disminuyendo hasta su total desaparición. 





PAILEBOTE CALA MILLOR EN PUERTO NORAY



En la historia marítima de Melilla abundan los episodios protagonizados por estos veleros que serían propios de una novela de Joseph Conrad o Emilio Salgari como la captura  por los piratas rifeños de la goleta Joven Emilia  en 1851que traía provisiones a Melilla, la  del pailebote San José  en 1921 o del laúd Miguel y Teresa  en 1889 al que se acusa de hacer contrabando de armas. Los levantes y ponientes también han jugado malas pasadas a estos pequeños veleros como el terrible viaje de falucho San José  en 1853 desde Málaga a Melilla que sorprendido por un temporal de poniente tuvo que correrlo de popa con grave riesgo para la embarcación hasta arribar a las islas Habibas en las costas argelinas.  El trágico levante de 1949 , que causó varias víctimas mortales en la flota pesquera melillense, causó la pérdida del pailebote Pelegrin Fos que varó contra lo que hoy es la plaza del Mar y de dos motoveleros, el Ferrolano y el Indiana, que vararon en la playa de San Lorenzo.
Veleros y motoveleros fueron embarcaciones que ayudaron al progreso de Melilla y que tuvimos la oportunidad de recordar hace unos años cuando el pailebote Cala Millor visitó Puerto Noray.


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