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LA PESCA DE ESPONJAS EN LAS COSTAS NORTEAFRICANAS.




Cuando a primeros del siglo XX España volvió sus ojos hacia el Norte de África como zona de expansión política y económica, surgieron numerosas ideas de negocios a  desarrollar en dichas tierras y mares. Uno de ellos fue la explotación de las pesquerías de esponjas.
En septiembre de 1902, José Dominguez y Juan Remis consiguieron del gobierno la autorización para explorar y explotar durante tres años los criaderos de esponjas que existieran en las aguas jurisdiccionales de Ceuta, Melilla, Chafarinas, Alhucemas y Peñón de Vélez.
En 1903 se crea una empresa llamada Sociedad Hispano Africana que es la encargada de poner en marcha este proyecto de explotación de los bancos de esponjas norteafricanos donde abundaban la spongia gelina y spongia comunis.





 Esta empresa operó durante el verano de 1903 en nuestras aguas con cuatro  embarcaciones  del tipo caique,  tipo usado tradicionalmente en Grecia para este tipo de pesca, de ahí que gran parte de las tripulaciones y todos los buzos fueran griegos de la isla de Kalminos, famosa por sus pesquerías de esponjas. También disponían de dos barcos que se dedicaban a almacenar las esponjas, darles un primer tratamiento de conservación y transportarlas a la Península.
Los caiques  embarcaban una tripulación de unos veinte hombres entre marineros y buzos. Iban provistos de una bomba de aire que alimentaba la escafandra del buzo o buzos sumergidos, siendo el patrón de la embarcación y un marinero los encargados de ir vigilando el suministro de aire y el cabo de seguridad al que iba atado el buzo. Como este debía ir desplazándose por el fondo, la embarcación tenía que seguirlo a fuerza de remos. El buzo iba depositando las esponjas en una red que a una indicación suya era izada a bordo. Estos hombres pasaban hasta seis horas sumergidos utilizando unos equipos bastantes rudimentarios y acababan sufriendo accidentes y enfermedades producidas por los cambios de presiones a los que se veían sometidos.





La flotilla de la empresa de pesca de esponjas utilizaba la rada de Melilla como punto de apoyo y aprovisionamiento y dado la poca protección que esta ofrece al levante, el 27 de agosto de 1903 un barco de los dedicados al almacenamiento de esponjas y un caique se vieron sorprendidos por un temporal estando fondeados en nuestra rada. El barco se vió obligado a levar y salir a alta mar a capear el levante mientras que el caique pudo buscar resguardo en el pequeño malecón que servía de embarcadero en aquellos años.
Acabado el verano, se suspendieron los trabajos y los caiques abandonaron nuestras aguas.
En febrero de 1904 se declararon de libre explotación los criaderos de esponjas que pudieran existir en las costas de la Península, islas Baleares y posesiones de África pero no fue una modalidad de explotación marina que tuviera mucho recorrido en nuestro país.

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