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EL NAUFRAGIO DEL "JOVEN PAQUITA"

Desde que entró en funcionamiento, el faro de Tres Forcas fue testigo de temporales, accidentes y naufragios, algunos tan importantes como la varada y pérdida del acorazado "España" en agosto de 1923 y otros en los que unos pobres pescadores que intentaban ganar el sustento para ellos y sus familias encontraban la muerte entre sus aguas embravecidas por el temporal, como les ocurrió a cuatro de los cinco tripulantes de la barca pesquera "Joven Paquita" en enero de 1932.
El "Joven Paquita" llevaba varios meses faenando en aguas de Melilla pero era de la matrícula de Málaga, folio 2142, 3º lista y tenía 5,25 toneladas de arqueo. En origen era de vela pero hacía poco tiempo que le habían instalado un motor  que todavía se estaba pagando. Su propietario era José Climent, que además ejercía como mecánico y su patrón era Miguel Pascual Muñoz de sesenta años y que vivía en la calle Castellón de la Plana. Como marineros embarcaban Francisco Pascual Muñoz de cuarenta y siete años, con residencia en las Canteras del Carmen, José Albarracín y Felipe García de cuarenta y cinco, único superviviente del naufragio.





Los días que precedieron al naufragio fueron de tensión en el sector pesquero melillense ya que la CNT de Málaga, debido a un conflicto laboral de los estibadores del puerto, había declarado el boicot a la Trasmediterránea, por lo que no descargaban sus barcos. Esto afectaba directamente a los pescadores melillenses porque gran parte de sus capturas se enviaban al mercado de Málaga en los buques correo de la Trasmediterránea. Ante la imposibilidad de enviar su producción a la Península, los barcos dejaron de faenar, tanto porque no les era rentable como por hacer presión a las autoridades dejando desabastecido el mercado local y las fábricas de conservas y salazones.
Tal vez para evitar esta falta de actividad en Melilla, el "Joven Paquita" marchó unos días antes de su naufragio a faenar en la zona de Alhucemas. El lunes 11 de enero de 1932, cuando parecía que el conflicto de la pesca iba a resolverse, decidieron volver a Melilla a descarga las últimas capturas.
Salieron de Villa Sanjurjo a primera hora del día pero conforme llegaba la tarde arreció el poniente que para la noche era ya un verdadero temporal que cogió al "Joven Paquita" sobre el cabo Tres Forcas.







La embarcación navegaba con grandes dificultades por la gran mar que se iba formando pero sus tripulantes tenían la esperanza conseguir doblar el cabo y seguir rumbo a Melilla aprovechando el resguardo del poniente que ofrece su costa oriental. En la maniobra de caer a estribor para arrumbar a Melilla, la embarcación se atravesó a la mar y se vio inundada por las olas. Achicando y rompiendo la regala a golpes de mazo para desalojar el agua embarcada, consiguieron salvar la embarcación de este primer envite del mar,  pero el motor acabó fallando y quedaron a merced de las olas que  hicieron naufragar al "Joven Paquita". Sus tripulantes se vieron arrojados a las aguas y Felipe García, único superviviente, pudo ver como sus compañeros iban desapareciendo entre las olas mientras que él, nadando con las fuerzas de la desesperación, pudo llegar a la playa que se abre al pie del faro de Tres Forcas. Con un último esfuerzo logró subir hasta el edificio del faro donde fue atendido por el farero de servicio, José García,  mientras que el otro farista, Pascual Egea, y el subalterno marroquí, Salah ben Amar, bajaron a la playa en busca de otros supervivientes siendo infructuosa su búsqueda. 
Felipe García quedó en el faro reponiéndose de sus heridas y fatiga hasta que un par de días después llegó desde Melilla el barco pesquero "31 de Mayo" patroneado por Antonio Roldán, al que llamaban "El Trapa" que lo recogió para conducirlo al hospital de Melilla donde  Felipe acabó de recuperarse.
El temporal de poniente que sorprendió al "Joven Paquita" fue bastante duro. La flota pesquera melillense no salió aquella noche a faenar y en el correo "Ciudad de Málaga", en viaje de Málaga a Melilla, se produjo un herido entre los pasajeros debido a caídas por los balances producidos por el estado de la mar.
Unos días después del naufragio, aparecieron en las playas de Tres Forcas restos del "Joven Paquita" que pasó a engrosar la lista de tragedias sufridas por la flota pesquera que faenaba en aguas de Melilla. 





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