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LAS VISITAS A MELILLA DE ALBERTO I DE MÓNACO


El príncipe Alberto I de Mónaco (1848-1922) fue un gran amante del mar y de la ciencia, lo que le llevó a convertirse en uno de los pioneros de la oceanografía. Utilizó su enorme fortuna en adquirir una serie de yates y vapores que transformó en laboratorios flotantes con los que recorrió mares de gran parte del mundo realizando estudios de sus características físicas, corrientes, climatología, vientos y  vida que albergaban. En el curso de dos de estos viajes, los realizados en 1877 y 1894, Alberto I visitó nuestra ciudad.   


Alberto I se formó como marino en el Escuela Naval Militar de España y llegó a servir un tiempo en nuestra Armada. Siendo ya principe soberano de Mónaco inició sus viajes y exploraciones por el Mediterráneo y mar de Alborán en su yate Hirondelle que estaba aparejado de goleta. Posteriormente se hizo construir un buque mixto de vela y vapor de 52,6 metros de eslora que llamó Princesse Alice en honor de su esposa.
Con este buque, más y mejor equipado que el Hirondelle, realizó importantes cruceros científicos por el Mediterráneo, mar de Alborán y océano Atlántico desde Azores hasta Cabo Verde.
Alberto I tuvo dos buques más: el Princesse Alice II y el Hirondelle II, con los que pudo ampliar el radio de acción de sus exploraciones hasta los mares árticos.







PRINCESSE ALICE





LAS VISITAS A MELILLA.



El 15 de julio de 1877, la ciudad de Melilla vio fondear en su rada un yate que resultó ser el Hirondelle, el barco de Alberto I de Mónaco. Conocida la identidad del ilustre visitante, el gobernador de la plaza, brigadier Andrés Cuadra Bourman, subió a bordo de la goleta para presentar sus respetos al príncipe monegasco e invitarlo oficialmente a conocer la ciudad.
El día siguiente, Alberto I  fue a comer con el brigadier Cuadra y posteriormente recorrió una serie de instalaciones militares de la ciudad como la maestranza de artillería, el hospital y los almacenes de provisiones.
El 17 fue agasajado con un te servido en los jardines de la casa del gobernador. En este evento estaban invitados los administradores de la aduana marroquí que a propuesta de Alberto I organizaron una cacería a celebrar el día siguiente y en la que llegaron a internarse en tierras marroquíes.
El día 20 de julio el príncipe monegasco se despidió de Melilla zarpando con el Hirondelle rumbo a la isla de Alborán.


LITORAL CERCANO A MELILLA: TRES FORCAS Y LOS FARALLONES, LUGARES QUE EN LOS AÑOS EN QUE LOS VISITÓ ALBERTO I ERAN REFUGIO DE FOCAS MONJE, HOY DESAPARECIDAS



La segunda visita de Alberto I de Mónaco a Melilla fue en junio de 1894, en unos días en que todavía se vivían los rescoldos de los pasados incidentes bélicos conocidos como la Guerra de Margallo.
El príncipe llegó a la rada de Melilla en su buque Pincesse Alice procedente de Orán en un crucero de investigación que pretendía estudiar las costas norteafricanas del mar de Alborán. Alberto I fue agasajado por el Comandante General Rafael Cerezo y visitó el crucero Isla de Cuba que estaba destacado en Melilla. Al subir a bordo fue recibido con veintiuna salvas de honor. Como anécdota de esta visita queda la "amnistía" concedida, a petición del príncipe, a todos los soldados de la guarnición que estaban bajo arresto.
Finalizada la visita a nuestra ciudad, el Princesse Alice zarpó  para ir costeando hasta el estrecho de Gibraltar dedicándose a sus tareas científicas que se vieron interrumpidas cuando fue tiroteado desde la costa entre Alhucemas y el Peñón de Vélez, viéndose obligada la tripulación a contestar al fuego hostil.




FAMILIA DE CALDERONES DEL MAR DE ALBORÁN, UN MAR QUE HA VISTO DESAPARECER GRAN PARTE DE LA RIQUEZA BIOLÓGICA QUE ATESORABA EN LOS AÑOS EN QUE LO VISITÓ ALBERTO I.

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