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LOS CÁRABOS NORTEAFRICANOS


A pesar de que se suele asociar la palabra cárabo con la piratería costera norteafricana, este versátil tipo de embarcación fue utilizado para fines pacíficos y legítimos como el comercio y la pesca. El cárabo era una especie de laud o mitjana norteafricana provisto de un palo con vela latina y remos como propulsión auxiliar. Era de pequeño porte y formas finas, sobre todo  los de remos, aunque hubo algunos de mayor porte que llegaban a armar  un pequeño palo de mesana. 
Estos cárabos mantenían un tráfico costero que abarcaba desde  la ría de  Tetuán, las costa del Rif, Guelaya y Quebdana hasta Orán y Argel. Esta ruta de cabotaje la menciona Cervantes en la historia del cautivo que aparece en el Quijote.
Los marinos que tripulaban estos cárabos eran, principalmente, de las cábilas de Bocoya, bahía de Alhucemas, Beni Said, costas de Tres Forcas, Mazuza y Quebdana.



CÁRABOS VARADOS EN UNA PLAYA

El almirante Tofiño, al describir las costas marroquíes del mar de Alborán en su Derrotero,señala  las  principales playas y calas que utilizaban los cárabos como puertos, destacando la cala Mostaza situada a unos 50 millas al este de la ría de Tetuán y de la que dice: en la qual cargan los Moros de Tanger, Tetuan y Fagaza sus cárabos (son unos barcos del porte de 100 quintales) de trigo, cebada, sabinas, sal y otros efectos.  Otra cala que destaca es Busicú en Bocoya.
Tofiño menciona también mercancías objeto del comercio de los cárabos a los que habría que añadir cueros,   tafiletes, cera, frutos secos como almendras y huevos. Los huevos generaron una importante corriente comercial a principios del siglo XX con Melilla desde donde se embarcaban para la Península. Otro producto valorado en Melilla era el carbón vegetal que se producía en Quebdana y que se transportaba por vía marítima mediante cárabos. Mientras que se mantuvieron en explotación a lo largo del siglo XIX las salinas de la Mar Chica, fueron cárabos las embarcaciones encargadas de su distribución por toda la costa norte de Marruecos Tras la guerra de 1859-1860, España pretendió controlar este tráfico de cárabos por las costa norte de Marruecos y en el artículo 25 del convenio comercial que se firmó con Marruecos al cese de las hostilidades quedó establecido que los cárabos que navegaran por esas aguas deberían proveerse de una patente de navegación expedida por los gobernadores de las plazas españolas aunque este artículo no tuvo aplicación en la práctica.


CÁRABO NAVEGANDO A VELA LATINA


Los cárabos también tuvieron su importancia en el desarrollo del comercio de exportación a Marruecos desde Melilla y, en menor medida, desde los llamados "presidios menores". Junto a las caravanas provenientes del interior, muchos comerciantes marroquíes de las zonas costeras del norte del país, utilizaban estas embarcaciones para transportar los artículos que adquirían en Melilla. Muchas veces se daba el caso que los cárabos que venían con cargamentos de huevos invertían el importe de su venta en otras mercancías que transportaban en su viaje de retorno. Entre las mercancías que más salida tenían en Melilla estaban el aceite, las harinas, los tejidos de algodón, el té, el café, la azúcar o las velas de iluminación  entre otros.
 Este comercio marítimo cobró una gran importancia a primeros del siglo XX, de tal manera que cuando el Turki, vapor armado del gobierno marroquí, vino a las aguas cercanas a Melilla para intentar bloquear la llegada de suministro a las tropas del Roghi, las autoridades españolas se encargaron de controlar que esta labor de bloqueo del Turki  no interfiriese de ninguna manera la libre navegación de los cárabos que acudían a Melilla. Como recuerdo de las visitas de estas embarcaciones ha quedado el nombre de playa de los Cárabos para una de las playas de la ciudad.

Este tráfico costero desapareció con el establecimiento de líneas de vapores comerciales que unían Melilla con Ceuta tocando en Río Martín,  Peñón de Vélez y Alhucemas tras la creación del Protectorado Español.




CÁRABO DISPUESTO A HACERSE A LA MAR

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