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EL ATAQUE AL CAÑONERO CUERVO. 7 DE OCTUBRE DE 1893.


La llamada Campaña de Melilla de 1893 o Guerra de Margallo se desarrolló fundamentalmente  en las zonas que hoy son terreno urbano de nuestra ciudad. La participación de la Armada, por lo tanto, fue bastante secundaria pero el ataque que la lancha cañonera Cuervo  sufrió al remontar el cabo de Tres Forcas tuvo bastante repercusión en la prensa y opinión pública del momento no tanto por la gravedad del hecho en sí, sino por ciertas circunstancias que lo rodearon.  
La lancha cañonera Cuervo  era una pequeña embarcación de 26 metros de eslora, 4 de manga y 2 de puntal con un desplazamiento de 70 toneladas. Disponía de máquina de vapor y aparejo de pailebote como propulsión auxiliar con una velocidad máxima teórica de 11 nudos. Su tripulación era de 20 hombre mandados por un teniente de navío. Su armamento se limitaba a un cañón de tiro rápido Hontoria de 9 cm. Fue construida en las astilleros de Barcelona según contrato firmado en 1887. Su función era la de vigilancia de costa y represión del contrabando. 
En 1893  la cañonera Cuervo estaba  mandada por el teniente de navío Manuel Pasquín y Reinoso, hijo del contraalmirante Manuel Pasquín y Juan, Ministro de Marina en el gobierno del partido Liberal presidido por Práxedes Mateo Sagasta. Este hecho fue determinante para la polémica que rodeó a esta acción de guerra.




CANAL ENTRE  LOS FARALLONES Y TRES FORCAS



EL ATAQUE AL CAÑONERO CUERVO

A primeros de octubre de 1893, a raíz de los primeros ataques de los guerrilleros guelayenses a los soldados y trabajadores españoles empleados en el construcción del fuerte de Sidi Guariach, el gobierno envió al cañonero Cuervo a Melilla. El 7 de octubre, ante la avería del cable del telégrafo que unía Melilla con Almería, el general Margallo decide enviar a Málaga al Cuervo con despachos oficiales urgentes que debían de reenviarse por telégrafo a Madrid desde aquella ciudad. Esta incomunicación afectaba también a los corresponsales de prensa destacados en Melilla, de ahí que Lázaro, del diario El Liberal, pide al teniente de navío Pasquín, al que conoce, que le lleve en el viaje a Málaga para transmitir desde allí las crónicas sobre los hechos que estaban ocurriendo en Melilla.  Sobre las doce del mediodía salió el cañonero rumbo a Málaga con buen tiempo. Según el relato de los hechos escrito por Lázaro y que se publicó en un suelto extraordinario y en la edición del 9 de octubre del diario El Liberal, los guerrilleros guelayenses apostados en la costa empezaron a disparar sobre el buque a unas cuatro millas de Melilla, aunque fueron rápidamente dispersos por el fuego del cañón Hontoria. El teniente de navío Pasquín se enfrentaba a la decisión de arriesgarse a sufrir otros ataque guelayenses navegando cerca de costa para pasar entre el cabo Tres Forcas y unos islotes llamados los Farallones situados a unos 800 metros de tierra y que era la ruta más corta para arrumbar a Málaga y  la usada habitualmente por los buques que unían ambas ciudades o rodear los Farallones por fuera y alargar la navegación unas pocas millas más. Pasquín considera que debe entregar en Málaga los pliegos oficiales con la mayor premura posible y pone rumbo a pasar entre los Farallones y tierra.
Al entrar el Cuervo en el freu entre los Farallones y Tres Forcas se desata, según relata Lázaro, un furioso tiroteo tanto desde las costas del cabo como desde los islotes en los que se habían apostado guerrilleros guelayenses.



CANAL ENTRE LOS FARALLONES Y TRES FORCAS VISTO DESDE EL NORTE



El corresponsal del Liberal describía la escena con grandilocuentes frases: El comandante Sr Pasquín situado en el puente, dirigía con notable acierto y grande arrojo todas las maniobras... La dotación toda se batió con denuedo sin temor a la lluvia de balas que caían sobre el Cuervo... El comandante los alentaba con su ejemplo bizarro... Durante el paso por el freu de los Farallones, el Cuervo hizo 24 disparos del cañón Hontoria y 80 de fusil. Hubo que lamentar la herida en la mano por disparo enemigo del marinero de 1º José Bernal.
Tras remontar Tres Forcas, la navegación volvió a complicarse, pero esta vez debido a que los vientos del NW fueron arreciendo, con lo que el cañonero perdió andar y no pudo arribar a Málaga hasta la mañana del día siguiente.
En Málaga, Lázaro envió por telégrafo las crónicas de Melilla y la del ataque sufrido por el Cuervo que fueron reproducidas por los periódicos más importantes a nivel nacional.
Ajeno a este revuelo mediático, el Cuervo siguió cumpliendo con su deber y pocos días después aprehendía un bote con tabaco de contrabando en aguas de Calaburras.


LAS RECOMPENSAS A LA TRIPULACIÓN DEL CUERVO. 

A primeros de diciembre de 1893, se hicieron públicas las recompensas concedidas  a la tripulación del Cuervo por el combate de Tres Forcas, que algún periódico había rebajado ya a la categoría de simple tiroteo sin importancia. Al teniente de navío Pasquín se le concedió la Cruz de María Cristina de 1º clase mientras que la Cruz del Mérito Naval con distintivo rojo se le concedió al contramaestre José García, al condestable Cristóbal Pérez, a los maquinistas Eduardo Medina y Juan González, al práctico de costa José Vizcaino, a los cabos de mar Antonio Andrés Sellés y Antonio Molina, al artillero de mar José García Correa, a los marineros Félix Elorza y Francisco Francisco Lluch y a los fogoneros José Rodríguez López y Manuel Leira.
La Cruz de plata al Mérito Naval pensionada con 7,5 pesetas mensuales al marinero de 1º José Bernal que resultó herido en la acción.
Por último, se concedieron menciones honoríficas al cabo de mar Bartolomé Fernández, a los marineros Francisco Villariño, Rafael Hermoso, Jerónimo Fernández, Andrés Marín, Graciliano domingo y José López Morillo, al cocinero José de la Cruz Benítiez y a los fogoneros José Molina y José Nieto.  
Esta generosidad a la hora de conceder recompensas levantó las críticas de parte de la prensa y de la fuerzas armadas, llegando algún diputado vinculado al ejército a querer llevar este tema al congreso ya que se consideraba que estas recompensas estaban motivadas por el parentesco del comandante del Cuervo con el Ministro de Marina.
 Superado el revuelo generado  por este asunto, Manuel Pasquín y Reinoso siguió su carrera en la armada donde llegó al grado de vicealmirante. Ocupó el cargo de segundo jefe del Estado Mayor Central y en noviembre de 1919 fue nombrado Director General de Navegación y Pesca Marítima por el gobierno presidido por Manuel Allendesalazar.  



EL CAÑONERO CUERVO

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