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LA EXPLOSIÓN DE LAS MUNICIONES DEL ANTONIO LÁZARO


En la mañana del domingo 29 de marzo de 1925 se produjo una serie de explosiones de cajas de munición de artillería  que estaban siendo descargadas del correo Antonio Lázaro en el puerto de Melilla. Estas explosiones causaron dos víctimas mortales y diez heridos pero que sin la pericia y el valor que demostraron un buen número de personas aquella mañana, este accidente podría haber tenido unas dimensiones realmente trágicas. 
En el buque correo Antonio Lázaro que unía Málaga con Melilla, se habían cargado 367 cajas de granadas, 125 cajas de bombas Laffite y dos cajas de espoletas, junto con la carga normal del buque, el pasaje y sus equipajes. Eran tiempos de la guerra del Rif y los buque de Trasmediterránea estaban sujetos a servidumbres militares en base a los contratos contraídos con el Estado.
Sobre las diez de la mañana, estando atracado el Lázaro en el muelle de Ribera y cuando se había descargado sólo una parte de las municiones, una primera explosión que afectó a unas pocas cajas puso en guardia a toda la ciudad. A resultas de esta primera explosión  se produjeron las dos víctimas mortales y varios heridos entre los veinte estibadores y personal de Trasmediterránea que atendía la descarga. Cuando se iniciaron los trabajos de extinción del incendio producido y se intentaba evacuar a los heridos, el resto de cajas de munición que estaban sobre el muelle, empezaron a estallar sin que nada se pudiera hacer por evitarlo.





La situación se estaba volviendo crítica puesto que los cascotes de las explosiones golpeaban a diestro y siniestro y los rescoldos del fuego originado se propagaban peligrosamente tanto al Antonio Lázaro, donde quedaba todavía por descargar parte de las cajas de municiones, como al vapor San Sebastián atracado en las cercanías y cargado de bidones de gasolina. Ambos buques fueron abandonados en estos primeros momentos por sus tripulantes. Mientras que bomberos y soldados intentaban apagar los incendios y apartar las cajas de municiones, se decidió sacar del puerto al San Sebastián y el Antonio Lázaro. En primer lugar fue desatracado el San Sebastián donde embarcaron el práctico Pedro Bayona, el Comandante de Marina y personal a su cargo acompañados por marineros de la Compañía de Mar  y del destacamento del acorazado España que todavía seguían en Melilla. A la vez, el comandante de ingenieros José Sastre y el marinero de la Compañía de Mar Pedro Aríz lograron subir al Lázaro esquivando las explosiones y los fuegos que ya habían alcanzado la cubierta de dicho buque y comenzaron a picar la cadena del ancla y soltar los cabos de amarre, maniobra en la que fueron ayudados por más marineros de la Compañía de Mar que iban llegando como podían. Posteriormente pudieron acceder al buque desde el costado de la mar el capitán del mismo con sus oficiales y parte de la marinería a los que se unieron el práctico Bayona y el Comandante de Marina que habían abandonado el San Sebastián.  Liberado de cabos y cadena, el Lázaro pudo ser remolcado por el vapor Alerta, de Transportes Militares, fuera de puerto arrojando al mar algunas cajas de municiones que había en cubierta y corrían peligro de verse afectada por los fuegos que seguían activos en el buque.
El Lázaro quedó fondeado unas dos millas fuera del puerto con grandes desperfectos en el puente, cubierta y cámaras por lo que tuvo que abandonar el servicio de pasajeros y marchar a Málaga para reparar.





De haberse producido la explosión de la cajas de municiones estando el pasaje todavía abordo, la tragedia hubiera sido mayúscula por lo que se decidió que el transporte de municiones a Melilla se hiciera en buques fletados o propiedad del Ejército como el propio vapor Alerta. El último de estos buques que tuvo su base en el puerto melillense fue el Capitán Mayoral, hasta que en el año 2000 se le dio de baja y que podemos ver fondeado en la ensenada del Peñón de Vélez en la fotografía anterior.

Comentarios

  1. Hola:

    Enlace de mis recuerdos de Melilla en el foro Armas.es.

    Saludos cordiales: Brugent.

    http://www.armas.es/foros/medios-aereos-y-navales?p=3130773#p3130773

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    Respuestas
    1. En los años cuarenta el Castillo de Jarandilla tuvo que ser hundido por un guardacostas en la dársena de Melilla porque se incendió y llevaba carga de gasolina.

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