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LA VISITA A MELILLA DE LA ESCUADRILLA DE SUBMARINOS CLASE C.


En agosto de 1935, la escuadrilla de submarinos clase C de la Armada Española visitó Melilla, entre ellos venía el C-3, submarino que poco más de un año después sería víctima del ataque de un submarino nazi al servicio de los franquistas.
Los submarinos clase C fueron construidos en los astilleros de la Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena según el diseño americano del 105F de los astilleros Holland.
Estos submarinos tenían una eslora de 73,3 metros y una manga de 6,3 metros para un desplazamiento en superficie de 925 Tm y 1144 Tm en inmersión. Su armamento consistía en  cuatro tubos lanzatorpedos de 533 mm a proa y dos a popa, disponían también de un cañón Vickers de 76,2/45 mm que en el C-3 y C-4 se cambió por un Bonifaz de 75 mm. Su velocidad en superficie era de 16,5 nudos y sumergido de 8,5 nudos. Su cota de inmersión eran 80 metros. Tenían 40 hombres de tripulación.
El primer submarino de la serie, que recibió el nombre de Isaac Peral, se entregó en 1928 y posteriormente se completó la serie con cinco más que no recibieron más nombre que el de su número de la serie C.

EL CRUCERO DE INSTRUCCIÓN DEL VERANO DE 1935.

El diario Cartagena Nueva informó el  30 de julio de 1935 que el día anterior a los 18:00 horas zarpó del Arsenal una escuadrilla compuesta por los submarinos C-1; C-2; C-3; C-4; C-5 y C-6 para un crucero de instrucción de duración aproximada de 55 días que les llevaría a tocar puerto en Melilla, Cádiz, Plymouth, Brest, Ferrol, Santa Cruz de Tenerife, Villa Cisneros, Las Palmas, Larache y vuelta de Cartagena. La escuadrilla iba al mando del capitán de fragata Francisco Guimerá Bosch y los submarinos estaban al mando de los capitanes de corbeta Rafael Cervera, Felipe Pireto, Javier de Salas, Ramón de Aubaredas, Pedro Sanz y Mariano Romero.
La escuadrilla arribó al puerto de Melilla el miércoles 31 de julio tras realizar algunos ejercicios durante la travesía y quedaron atracados en la dársena Nordeste II que se estaba construyendo todavía.




EL C-3 EN CARTAGENA


El Ayuntamiento y las autoridades militares se volcaron con estos marinos que recalaron en Melilla. Se organizó un horario de visitas a los submarinos de 16 a 19 horas.  Una recepción con baile y "cena americana" en la Hípica para los oficiales de la escuadrilla a celebrar el jueves por la noche y el viernes noche se celebró una verbena popular en la avenida de la República en honor de las tripulaciones de los submarinos. Esta verbena estuvo amenizada por la banda de la Agrupación de Cazadores. El Ayuntamiento corrió con todos los gastos de los actos organizados y llegó a entregar a los marineros una suma de dinero para gastarla en los locales de la avenida durante la verbena.
El sábado 3 de agosto por la mañana la escuadrilla de submarinos partió con rumbo a Cádiz. La prensa cartagenera fue informando de las escalas de los submarinos. El 6 de agosto dieron la noticia de la llegada a Cádiz, de donde partieron hacia Plymouth. El 16 se informó de la llegada a este puerto inglés de donde zarparon con rumbo a Ferrol para desde aquí dirigirse a Canarias. El crucero de instrucción resultó más corto de lo que se había planeado y el 1 de septiembre volvían a entrar en Cartagena. 





EL PUERTO DE MELILLA EN LOS AÑOS TREINTA. EN PRIMER TÉRMINO EL MUELLE VILLANUEVA Y EN SEGUNDO TÉRMINO LA DARSENA NORDESTE II QUE SE ESTABA  CONSTRUYENDO.

EL HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO C-3.

Todos los submarinos en servicio en la Armada quedaron leales al Gobierno. El C-3 estuvo de patrulla por el mar de Alborán en los primeros meses de guerra para luego marchar al Cantábrico y volver posteriormente al mar de Alborán fijando su base en Málaga. 
El 12 de diciembre de 1936 a las 14:20 cuando patrullaba por la bahía de Málaga fue atacado por el submarino nazi U34 al mando del teniente de navío Harald Grosse y que estaba al servicio de los franquistas. El U34 y el U35 habían salido de Alemania para participar en la llamada Operación Úrsula que tenía por objeto atacar a los buques de la Armada española leales al Gobierno. Los submarinos nazis operaban ocultando su pabellón y borraron del casco cualquier señal que pudiera identificar su origen, lo que les convertía prácticamente en naves piratas.
El C-3, única víctima de estos submarinos nazis, se hundió casi instantáneamente y sólo se salvaron tres tripulantes que estaban de guardia en el puente. Murieron 37 marinos españoles entre ellos el comandante del C-3 alférez de navío Arbona. Sus restos siguen bajo el mar de la bahía malagueña dentro de su submarino.


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