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EL HUNDIMIENTO DEL JUAN DE JUANES.

En marzo de 1922, las fuerzas rifeñas iniciaron una ofensiva artillera contra los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera. Los cañones utilizados eran de los capturados al ejercito español durante la retirada de Annual en julio y agosto del año anterior. Una de las víctimas de esta artillería fue el vapor correo de  Trasmediterranea Juan de Juanes.



EMBARCADERO DE ALHUCEMAS


El Juan de Juanes fue construido en 1891 y matriculado en Valencia en 1916, quedando incluido en la flota de la naciente naviera Trasmediterranea. Sus dimensiones eran 62 metros de manga, 9,20 de manga y 4,30 de puntal para 1300 TRB.

Desde agosto del año anterior estuvo destinado al servicio de los llamados presidios menores y Cabo de Agua, aunque hizo algún viaje especial para traer a territorio nacional  a  civiles españoles que habían buscado refugio en la zona francesa de Marruecos huyendo de las consecuencias del Desastre de Annual.
 El día 18 de marzo llegó a primeras horas del día a Alhucemas pero dada la tensa situación que se vivía en la isla, fondeó al nordeste de la misma, frente al cementerio, un lugar menos expuesto al tiro desde la costa que el fondeadero habitual que es entre la isla y tierra.
Mandaba el barco el capitán de la Marina Mercante José Boix y la tripulación la componían: José Beno, primer oficial; Santiago de Calleja, segundo oficial; primer maquinista Miguel Guerce; segundo maquinista Salvador Carrillo. Contramaestre Wenceslao García. Carpintero Salvador Amores. Marineros: Manuel Rial, Serafín Sampedro, Antonio Fernández, Manuel Fernández, Nicolás Bellver, Vicente Tortosa, José Álvarez, Luis Padilla, José Ortiz, José Fernández y Gaspar Nogueroles. Mozo Salvador González. Fogoneros Enrique Llorca, José Carrique.  Mayordomo Juan Gutiérrez. Cocinero Ramón Martínez. Camareros Miguel Valentín y Francisco Espinosa y marmitón José Salcedo.


DESEMBARCANDO PASAJEROS EN ALHUCEMAS

Nada más empezar la descarga de las mercancías y el desembarque de viajeros, comenzó el cañoneo enemigo y el buque sufrió un impacto en la sala de máquinas y rápidamente otro en la zona de popa que afectó al timón. El buque empezó a escorarse peligrosamente y a hundirse de popa, por lo que el capitán dio la orden de abandono del buque, siendo él el último en abandonarlo. Los hombres se arrojaron al mar y nadando o en los botes y lanchones utilizados en la descarga, se dirigieron a la cercana isla de Alhucemas bajo el fuego enemigo que se cobró las vidas del fogonero Llorca y el marmitón Salcedo. El resto pudo llegar sano y salvo al enclave español donde fueron socorridos por la guarnición y vecindario. El buque se hundió completamente aunque parte del castillo de proa y el puente quedaron a la vista.
La artillería rifeña se cobró una importante pieza marítima, aunque su objetivo principal eran los peñones que sufrieron importantes daños y algunas bajas pero dieron respuesta con sus baterías a los rifeños.
Para dar cobertura y potencia de fuego a estos peñones, el gobierno envió al acorazado España a esta zona, bombardeando desde el lunes 20 de marzo las posiciones rifeñas tanto en Alhucemas como en los alrededores del Peñón de Vélez.
El España montaba 8 cañones vickers de 305 mm como armamento principal y 20 de 102. Una potencia artillera que hubiera sido muy necesaria en julio y agosto de 1921.
Para comunicar por vía marítima los peñones se utilizaron el principio el contratorpedero Bustamente que salió de Melilla para llegar de noche a Alhucemas y efectuar al amparo de la oscuridad las operaciones de descarga y embarque de enfermos y heridos de la guarnición y parte de la tripulación del Juan de Juanes que el 31 de abril por la tarde desembarcaban en Melilla.
El resto de la tripulación pudo volver el 6 de abril en la motora A Ibanco del comerciante de la isla Felipe Ibancos. En dicha motora abandonaron también la isla Felipe Ibancos y varios comerciantes  de Alhucemas. Gran parte de la carga perdida en el hundimiento del Juan de Juanes pertenecía a estas personas. A resaltar que el comercio con las costa de Alhucemas se mantuvo hasta el mismo viernes antes del inicio del bombardeo.
La comunicación marítima con los peñones, Chafarinas y Cabo de Agua quedó confiada al vapor Gandía también de la Trasmediterranea que pocos días después llegó a la zona para continuar el servicio.



EL ACORAZADO ESPAÑA

Comentarios

  1. Buenas tardes Carlos.
    Soy Laureano García gestor de la web www.trasmeships.es sobre la historia de los buques de la Trasmediterránea. Solicito tu autorización para tomar y usar información de este interesante blog, por supuesto debidamente referenciada.
    Mi mail es laureanogf@gmail.com.
    En espera de tus noticias recibe un cordial saludo.

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    1. Gracias por tu interés por mi blog que, por supuesto, puedes usar como referencia. También quiero felicitarte por su web.

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  2. Como pasajero del Juan de Juanes y con destino como sargento de artilleria al Peñon de Alhoceima, se encontraba mi padre, que fue el
    primero en llegar a la isla a nado despues de su hundimiento.
    Su nombre era Luis Salinas de la Torre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante aportación, Isabel, el hundimiento de este vapor correo fue la mayor pérdida de la Marina Mercante española en toda la guerra del Rif. Menuda experiencia la que vivió su padre.

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