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SARDINALES EN MELILLA.



El sardinal  era, junto con las jábegas, boliches y palangres, uno de los artes de pesca más utilizados por los primeros pescadores melillenses.
   Consistía en un arte de deriva o trasmallo formado por redes rectangulares de algodón de malla adaptada al tamaño de las sardinas. Se dejaba a la deriva entre dos aguas en posición vertical para que las sardinas se enmallaran. La pieza de red llevaba en su arista superior una relinga de corcho y en la inferior de plomos que la hacían permanecer vertical. La flotabilidad se la daba una serie de flotadores unidos por cabos a la red. Regulando la longitud de estos cabos se regulaba la profundidad a la que se calaba el aparejo.




Era un arte típicamente mediterráneo y se calaba desde una embarcación llamada igualmente sardinal que tenía unas características adaptadas a este tipo de pesca y a la falta de puertos pesqueros que sufrían muchas localidades costeras por lo que los sardinales y barcas tenían que vararse en la playa.
        El sardinal tenía una eslora de entre 6 a 8 metros, unos 2 de manga y 1,2 de puntal para  un desplazamiento de entre 1,5 a 2 toneladas. En principio disponía de un mástil con vela latina y remos aunque posteriormente aparecieron sardinales a motor. El mástil venía inclinado hacia proa unos 70º y solía ser de igual longitud que la eslora. La proa era recta y la popa algo curvada. Los fondos de la embarcación eran planos y disponía de dos carenotes paralelos a la quilla  a modo de falsas quillas para ayudar  a varar la embarcación  en la playa que era lo común.  




VARANDO UNA EMBARCACIÓN EN LA PLAYA DE CASTELL DE FERRO.



A partir de 1915 empiezan a faenar en nuestras aguas embarcaciones de cerco con luz, que en aquel entonces las llamaban "mamparras"  y hoy las conocemos como "traiñas". Esto produjo conflictos entre los pescadores de sardinal y los de cerco ya que este arte era mucho más productivo que el sardinal y se pensaba, no sin razón, que iban a poner en peligro el caladero.  La gran demanda de pescado para la industria conservera y la exportación a la Península hizo que el sardinal fuera desapareciendo y si en 1916 se contabilizaban 10 sardinales faenando en Melilla y 14 mamparras, en 1918 son 21 las mamparras y 12 sardinales. En 1927 ya no se contabilizan en las estadísticas sardinales y si 60 mamparras. 
   La pesca con sardinal y  trasmallos quedó como una actividad marginal de pescadores ocasionales o de escasos recursos que vivían al día con el producto de esta pesca.
   Con todo, a la hora de hacer sardinas a la plancha o en espeto, siempre salen mejor las que mantienen las escamas, como ocurría con las cogidas con sardinales. Las sardinas que se cogen con cerco pueden llegar a perder las escamas cuando se aplastan unas con otras al cerrar el cerco y cobrarlo abordo.




TRAIÑAS DE BENI ENSAR SALIENDO A LA MAR

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