Ir al contenido principal

LA VIRGEN DE LA VICTORIA Y LA GENTE DE MAR DE LA MELILLA DEL SIGLO XVIII.




Aunque en Melilla tenemos grandes especialistas en la historia religiosa local como José Luis Blasco, Antonio Bravo y Enrique Delgado, me voy a permitir realizar una  puntual incursión en ese terreno para tratar un tema que tiene relación con la historia marítima de nuestra ciudad como es la especial devoción que la gente de mar de la Melilla del siglo XVIII sentía hacía la Virgen de la Victoria antes, incluso, de su consagración como santa patrona de la ciudad.
La relación de la Virgen de la Victoria con el mar se remonta a una imagen que de la misma había en un convento del barrio de Triana de Sevilla. Ante ella rezó Fernando de Magallanes antes de partir a su viaje a las islas Molucas. Una de las naos de su armada se llamó Nuestra Señora de la Victoria que, como sabemos, fue la única nao que completó la vuelta al mundo al mando de Juan Sebastián Elcano. Al arribar a Sevilla, Elcano y sus hombres marcharon  descalzos, en camisas y con un cirio en la mano a rezar ante la imagen de la Virgen de la Victoria de Triana en acción de gracias.



En  las efemérides y curiosidades de Melilla, Peñón y Alhucemas que recopiló Gabriel de Morales encontramos referencias a la intervención de la Virgen de la Victoria en favor de los marinos melillenses ante situaciones peligrosas y comprometidas propias de la vida en la mar y del estado de guerra permanente que se vivía con los guelayenses.
El 15 de abril de 1719 un temporal del norte hizo naufragar un barco en las Chafarinas quedando algunos supervivientes aislados en las islas por el mal tiempo. ante la apurada situación que vivían dichos náufragos, se decidió sacar en procesión a la Virgen para que esta aplacara el tiempo. La imagen se llevó amarrada no sabemos si para conjurar una especie de "magia simpática"  que sujetara el viento que soplaba o, simplemente, para evitar que se volara la ropa con que se vestía a la imagen. El caso es que amainó el temporal y se pudieron enviar embarcaciones a Chafarinas a rescatar a los náufragos. Gabriel de Morales no indica como se pudo tener noticias en Melilla del naufragio en Chafarinas.
El 1 de noviembre de 1720, volviendo de Chafarinas la falúa y la fragata de Melilla, se levantó una fuerte tormenta que las puso en serio peligro. Sus tripulantes se encomendaron a la Virgen de la Victoria y consiguieron llegar a puerto. Una vez en el puerto, los tripulantes de las embarcaciones subieron hasta la iglesia descalzos en agradecimiento a la Virgen.
El 22 de febrero de 1751 y ante la persistencia y violencia del levante que hacía peligrar las embarcaciones surtas en la rada de nuestra ciudad, se decide sacar en procesión a la Virgen de la Victoria con la esperanza de que hiciera amainar el temporal, cosa que ocurrió salvándose las embarcaciones de la rada.
El 22 de octubre de 1752 una embarcación logró volver a Melilla tras pasar tres días capeando el temporal de levante  a resguardo del Cabo Tres Forcas. Con todo, la tripulación atribuyó su salvación a la intervención de la Virgen de la Victoria y siguieron la tradición de subir descalzos hasta la iglesia para agradecerle su ayuda.




La Virgen de la Victoria también ofrecía su protección a los marinos melillenses frente a sus enemigos. El 22 de septiembre de 1752, la embarcación de la plaza fue atacada por tres jabeques pudiendo salvarse por mediación de la Virgen. Al llegar a puerto, los tripulantes subieron descalzos a la iglesia para darle las gracias. Escapar de tres jabeques si que tenía algo de milagroso ya que estas embarcaciones con su combinación de velas latinas y remos eran bastantes rápidas y adaptables a cualquier  viento reinante.
 El 16 de diciembre de 1724, salieron tres falúas de la plaza con 61 hombres hacia el Atalayón a recoger sal. Sorprendidos por un temporal tuvieron que quedarse tres días allí, aunque pudieron regresar sanos y salvos a la plaza con el premio añadido de hacer 15 cautivos. Al regresar a Melilla, los participantes en la incursión subieron descalzos desde la marina a la iglesia para dar gracias a la Virgen de la Victoria por su ayuda y protección en el suceso.



Comentarios

Entradas populares de este blog

EL VAPOR GANDÍA Y EL DESEMBARCO EN AFRAU. ENERO 1921.

La Marina Mercante española en general y, especialmente, Trasmediterránea desde que  asumió  las comunicaciones marítimas entre la Península y las ciudades españolas del Norte de África,  tuvo una importante participación en las Campañas de Marruecos  tanto transportando hombres,pertrechos y equipos desde la Península a Melilla o Ceuta, como formando parte de las fuerzas navales en los diferentes desembarcos en territorio marroquí que se realizaron durante estas campañas, desde el de la Restinga en 1908 al de Alhucemas en 1925.  En este artículo, nos ocuparemos de la participación del Gandía en el desembarco efectuado en la playa de Sidi el Hassain para ocupar punta Afrau y establecer allí una posición fortificada. El vapor Gandía era un pequeño buque de 50 metros de eslora y 6 manga construido en Inglaterra en 1869 como un yate de nombre de Hellen.  Tras pasar por diversas navieras y transformaciones, acabó comprado por Trasmediterránea en 1918 que lo rebautizó como Gandía y lo puso…

LA ODISEA DEL FALUCHO SAN JOSÉ: DE MÁLAGA A MELILLA PASANDO POR ORAN.

A mediados del siglo XIX, las comunicaciones marítimas entre Melilla y Málaga se mantenían mediante los faluchos correos. Los faluchos eran un tipo de embarcación típicamente mediterránea de porte mediano y que arbolaban un mastil central con vela latina, una mesana latina y bauprés para aparejar un foque.

Según cronicas de la época, estos faluchos solían estar a la carga en Málaga y aprovechaban los vientos de poniente para hacer su viaje a Melilla. Esta espera de vientos favorables no permitía mantener un servicio regular entre ambos puertos, pero los patrones y marineros que tripulaban estos buques no dudaban en aprovechar la más mínima oportunidad para cumplir con el servicio asignado, aunque a veces el tiempo les gastara tan malas pasadas como la ocurrida al falucho San Jose en marzo de 1853.

En el diario La Esperanza del 22 de abril de 1853 se publicó una carta fechada en Melilla el 11 de abril en la que se relataba esta verdadera odisea sufrida enmedio de un fuerte temporal de p…

EL PRIMER VIAJE DEL ANTONIO LAZARO Y EL VICENTE PUCHOL.

Los buques correo Antonio Lázaro y Vicente Puchol  fueron compañeros de fatigas de los primeros años de vida de nuestra antigua estación marítima que ahora nos quieren derribar. La entrada en servicio de estos buques en las líneas marítimas que unen Melilla con Málaga y Almería marcó un antes y un después del transporte marítimo de nuestra ciudad en unos años en que el puerto de Melilla empezó a figurar entre los primeros de España en cuanto al tráfico de pasajeros.
EL TELEGRAMA DE MELILLA DEL 4 DE SEPTIEMBRE DE 1968
El Antonio Lázaro fue diseñado como buque mixto de carga y pasaje y construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante. Su botadura se realizó el 13 de enero de 1968 y se pensaba que sería el primero de una serie de cuatro buques que no llegó a llevarse a cabo. Su eslora era de 106,43 metros, manga de 16,3 metros, puntal de 7,19 metros. Calado máximo de 5 metros. Desplazamiento de 4729 toneladas y peso muerto de 1881 toneladas. Disponía de espacios de carga a proa …