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MAZARRÓN II : ¿UN BARCO FENICIO DE LOS QUE PUDIERON ARRIBAR A RUSADDIR?

Como podemos leer en el trabajo del profesor Guerrero Ayuso: "De las primeras navegaciones a la Rusaddir fenicia", publicado en el volumen de historia de Melilla editado por la Ciudad Autónoma en el año 2006, la zona de Melilla quedaba fuera de las grandes rutas de navegación fenicias. Esto no implica que Melilla o Rusaddir no fuera un punto de recalada de estos navegantes. Posiblemente Rusaddir fue en su origen ( siglos VIII al V a.c.) un fondeadero o puesto comercial estacional que debería su nombre a la cercanía del cabo Tres Forcas (Rus-Addir) y no tendría que haber estado situado en el solar de la futura ciudad de Rusaddir. En este enclave se recibirían mercancias desde Gadir, base principal de los fenicios en la Península Ibérica, para distribuirlas por las tierras del interior a la vez que se embarcaban mercancias del interior como flete de retorno. Este tráfico de cabotaje posiblemente se llevaría a cabo a través de los enclaves fenicios de las costas del mar de Alborán y en buques de pequeño o mediano tonelaje movidos a remos y vela del tipo que se denominaba hippoi, como el que mostramos en la fotografía. Reseñar que en el Mediterráneo y la Andalucía Atlántica se mantuvo esta utilización de pequeños buques a remos y velas para el tráfico de cabotaje, como barcas, bergantines o fragatas, hasta el siglo XVIII. Posteriormente, faluchos y laudes, también de pequeño porte, continuaron navegando hasta bien entrado el siglo XX.












EL PECIO MAZARRÓN II.

Entre las años 1999 y 2000 en la playa de la Isla de Mazarrón se excavó un pecio fenicio datado en el siglo VII a.c. que se denominó Mazarrón II ya que anteriormente se había encontrado otro en el mismo lugar. Mientras que el denominado Mazarrón I estaba bastante deteriorado, el nuevo pecio estaba conservado casi en su totalidad, de tal manera que para preservarlo se decidió mantenerlo en el sitio. Este barco tenía una eslora de 8,15 metros y de manga 2,25. No tenía cubierta y disponía de una carlinga para afianzar un mastil central que arbolaría una vela cuadra, cinco bancadas que podrían servir para remeros, aunque no han aparecido restos de remos. Estas bancadas además harían de refuerzos transversales. Llevaba una carga de 2,800 kilos de tortas de plomo, un subproducto de la minería de la plata. En su interior se encontró una ánfora posiblemente utilizada para guardar agua para la tripulación, un cesto de mimbre y cabos de fibra vegetal. Su estado de conservación preservó la cama de ramas de arbustos colocada en el plan del barco para protegerlo de la carga y que esta se asentase mejor.

El pecio fue estudiado por arqueólogos del ARQUA, Museo Nacional de Arqueología Subacuatica, que tiene su sede en Cartagena. Entre los fondos del Museo se encuentra una reproducción a escala real del pecio Mazarrón II, asi como algunos de los objetos encontrados en el mismo.

Algunos estudiosos consideran que este pecio correspondería a un hippoi. En el centro de interpretación de los pecios que se abrió en Mazarrón se muestra una maqueta de la embarcación con una cabeza de caballo como mascarón de proa. Aunque es posible que los hippoi fueran de más porte.




(Pecio Mazarrón II)



Con todo, embarcaciones como la Mazarrón II eran capaces de realizar el trayecto entre Abdera, Malaka o Sexi y Rusaddir, teniendo en cuenta que en la antiguedad se solía navegar preferentemente en primavera y verano. Su capacidad de carga de unas tres toneladas en peso con mercancias tales como salazones, vinos, telas o cerámicas decorativas podía ser suficientes para rentabilizar el viaje.












Estas navegaciones por el mar de Alborán con rumbos cercanos al norte o al sur no les eran muy propicias a buques que dependieran únicamente de velas, como el de la figura, ya que los vientos dominantes son este y oeste que les entrarían casi por el través. Por el contrario, los hippoi al conjugar velas y remos podrían realizar estas navegaciones en un día y medio aproximádamente, lo que era un tiempo razonable para esa época.

Sin embargo, viniendo desde el estrecho el cabo Tres Forcas queda a un rumbo 106º, lo que con poniente casi es venir con viento en popa cerrada, la mejor situación para un buque de vela cuadra mientras que para el tornaviaje se aprovecharían vientos de levante. Un carguero fenicio viniendo del estrecho con ponientes podría hacer escala en Rusaddir y alargarse hasta el enclave de la isla de Rachgoum o los asentamientos fenicios de la región de Orán. Allí podrían esperar a vientos propicios de levante para el viaje de retorno al Estrecho. En esta navegación tal vez pudieran vislumbrar las cumbre del Rus-Addir en el horizonte.







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