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DESPUES DE LA CAMPAÑA DE 1909: LAS PERSPECTIVAS PESQUERAS EN LAS COSTAS DE GUELAYA Y QUEBDANA

(Embarcaciones pesqueras a vela latina en el puerto)

Una vez finalizada la campaña militar de 1909, se abrían unas buenas perspectivas para los negocios y proyectos empresariales en los territorios ocupados que iban más allá de la minería y los contratos de abastecimiento al ejército. Una de las actividades económicas que se beneficiaron de la situación creada fue la pesca ya que una gran extensión de costa rica en recursos pesqueros quedó abierta a la explotación por parte de los buques españoles.



La prensa, que a raíz de la guerra había focalizado gran parte de su atención en Melilla y el territorio ocupado, también se haría eco de estas perspectivas de negocios y así, el miercoles 9 de febrero de 1910, Nicanor Rodriguez de Celis, corresponsal de "La Correspondencia de España" en Melilla desde el inicio de las hostilidades con los guelayenses, publicó en este periodico un reportaje sobre las pesca en las costas de Guelaya y Quebdana titulado "LA PESCA EN LAS COSTAS RIFEÑAS".


El reportaje comienza ocupándose de la Mar Chica y de sus posibilidades de explotación pesquera una vez terminado el canal que debía comunicarla con el Mediterraneo. Este canal haría posible la regeneración de sus aguas favoreciendo de esa manera la cría de gran variedad de especies marinas que podrían ser capturadas casi como en una piscifactoría dada la seguridad que para las embarcaciones pesqueras suponían las tranquilas aguas de dicha albufera.



Continuaba el reportaje dando un repaso a las diferentes zonas pesqueras y las especies más comunes en las mismas según la época del año y en base a las informaciones suministradas por pescadores melillenses.


En los meses de enero, febrero y marzo abundaban las sardinas en lo que llamaban Ensenada de Melilla que comprendía desde Tres Forcas a la misma ciudad. La sardina era de regular tamaño y se vendía para la industria conservera y de salazón.


En abril y mayo se pescaba el bonito entre Tres Forcas y cabo de Agua. En junio empezaba la pesca del atún en la Charafinas. El atún era especialmente abundante en el canal entre estas islas y cabo de Agua. Rodriguez de Celis considera que podría instalarse una almadraba en dicha zona. Algunos años la temporada del atún se alargaba hasta septiembre. Por último se hacía referencia a la riqueza en boquerones y sardinas de las aguas a poniente de Tres Forcas, entre dicho cabo y Punta Negri.


Tras describir las riquezas pesqueras de la zona, Rodriguez de Celis pasó a ocuparse de las perspectivas de negocio de las industrias conserveras basándose en el ejemplo de la fábrica de conservas que Luigi Dassori estableció en Melilla en 1907 y que en dos años había multiplicado la producción de su, en principio, pequeña empresa que comenzó enlatando conservas de sardinas y atún para exportarlas a Italia y Alemania que era donde las etiquetaban. De la conservera de Dassori se destacaban sus: "sorprendentes beneficios obtenidos en esta industria por un súbdito italiano que se estableció en esta plaza hace algunos años".


Como ventajas para el establecimiento en Melilla de las industrias conserveras se destacaban la exención de tributos a la riqueza industrial que disfrutaba Melilla y la liberalización de la importanción de hojalata, mientras que como trabas al desarrollo de estas industrias señalaba los arbitrios que gravaban la importación de sal y aceite, aunque Rodriguez de Celis suponía que la Junta de Arbitrios o el municipio si llegaba a constituirse establecieran una exención a los arbitrios sobre dichos productos para ser utilizados como materias primas en la industria.


Llegados a este punto del reportaje, Rodriguez de Celis considera que tiene que explicar que los guelayenses y quebdaníes no mostraban mucho interés por la pesca en sus costas y que los pocos que se dedicaban a ello obtenían escaso rendimiento de su trabajo por emplear medios que el periodista consideraba "primitivos o imperfectos" y que traducido a un lenguaje actual pudiera significar que empleaban artes artesanales para una pesca de poco impacto ecológico. Con el paso del tiempo tanto cristianos como musulmanes no dudaron en emplear medios y técnicas de pesca cada vez más destructivas y dañinas con el medio marino.

Finalizaba el reportaje haciendo un llamamiento a los industriales conserveros para que visitaran Melilla y comprobaran in situ los datos que aparecían en el mismo de cara a establecer sus empresas en la ciudad.

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