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SINDICALISMO Y LUCHAS OBRERAS EN EL SECTOR MARÍTIMO MELILLENSE


En este blog centrado en temas marítimos relacionados con Melilla y en la cercanía del 1º de Mayo, no podía faltar un recuerdo a los primeros luchadores por la dignificación del trabajo y los derechos de los trabajadores en el ámbito marítimo de nuestra ciudad. Una tarea en la que hubo aciertos y errores que no debemos repetir pero de la que debemos extraer el ejemplo que dieron al comprometerse en la lucha por sus derechos como trabajadores en tiempos mucho más duros que los que vivimos actualmente.

LA HUELGA DE LOS VAPORES PESQUEROS DE ABRIL DE 1931.

En la noche del 30 de marzo de 1931 dio comienzo la huelga de los marineros de los vapores pesqueros con base en el puerto de Melilla con la negativa de estos a tomar parte en los trabajos de carboneo de los buques.
Estos vapores se dedicaban a la pesca de lo que denominaban “especies finas” como la pescadilla y las gambas y eran: el Caid Micancho, el Saturnino, el Panza al Trote, el Ortega Munilla, Camila, María Guerrero, Weyler 9, Freire, Sobral II, Natalio Rivas, Rafael Gassel, Miñique y Segundo. Estos barcos solían pescar para la exportación, enviando sus capturas a puertos del Levante Español en cargueros acondicionados para ello.
Según declaraciones al Telegrama del Rif del 1 de abril hechas por Cristóbal Lorente, presidente de la Sociedad de Obreros del Mar, perteneciente a la U.G.T, se pedía que esta labor, que debía realizarse una vez llegado a puerto y antes de salir a faenar, la realizara personal de tierra, a lo que se negaban los armadores.
A la huelga se unieron los fogoneros sumando un total de setenta y cinco hombres que dejaron los vapores parados en puerto y a los que se sumaron los maquinistas el día 4 de abril. No es hasta el martes 7 cuando el Telegrama publicó la noticia de que se había llegado a un acuerdo entre armadores y huelguistas, comprometiéndose los primeros a pagar una gratificación por realizar las labores de carboneo. La huelga quedó desconvocada y esa misma noche los vapores volvieron a salir a faenar.

EL 1º DE MAYO DE 1931.

Aunque en años anteriores ya se había podido celebrar de alguna forma el 1º de mayo, no es hasta la proclamación de la República que los obreros de Melilla pueden celebrar dicha fecha con una manifestación que recorre el centro de la ciudad hasta la calle Castelar, donde se encontraba la Casa del Pueblo.
Entre los sindicatos que participaron en dicha manifestación se encontraba la Sociedad de Obreros del Mar “Gente de Mar”.



EL JURADO MIXTO DE PESCA.

Los jurados mixtos fueron un órgano de mediación en conflictos laborales creados durante el mandato del socialista Francisco Largo Caballero como Ministro de Trabajo en el Gobierno Provisional de la República y posteriormente en los gobiernos presididos por Manuel Azaña. Estaban basados en los denominados Comités Paritarios que funcionaron durante la Dictadura del general Primo de Rivera.
En la Gaceta de Madrid del 8 de abril de 1933 apareció el decreto por el que se creaba el Jurado mixto de Pesca de Melilla:
“Vista la petición elevada a este Departamento en demanda de que se constituya en Melilla un Jurado mixto de Pesca, y considerando que la actividad industrial de que se trata en la localidad de referencia tiene importancia suficiente para que no quede privada del organismo que en régimen de paridad y concordia estudie y resuelva cuanta a ella se refiera.
Este Ministerio ha dispuesto:
1º Que en Melilla y con jurisdicción local se constituya un Jurado mixto de Industria de Pesca, el cual estará integrado por cuatro vocales efectivos e igual número de suplentes de cada representación y adscrito, a efectos administrativos, a la Agrupación de Jurados mixtos existentes en dicha ciudad”.
Posteriormente y celebradas las elecciones a vocales obreros, apareció en la Gaceta del 3 de agosto de 1933 el nombramiento de dichos representantes obreros: Marcos Bou García, Andrés Gabarrón Sánchez, Jaime Mauri Pérez y Francisco Ramírez Valdeiglesias. Como vocales suplentes fueron nombrados: Juan Pedro Miralles Hernández, Juan Burón Soriano, Manuel Mata Sánchez y Manuel Abad Escañuelas.
Los jurados mixtos tuvieron desde el principio la oposición de la patronal y la C.N.T. Los primeros porque consideraban que favorecían siempre a la parte obrera y los segundos porque los consideraban dominados por la UGT. Los empresarios solían oponerse a las decisiones tomadas por los jurados mixtos en cuanto a regular las condiciones de trabajo y salarios para provocar huelgas y conflictos que deslegitimaran al gobierno de izquierda que había apostado por estos mecanismos de conciliación laboral. Esta táctica se hizo habitual con la derrota electoral de la izquierda en noviembre de 1933 ya que las organizaciones patronales se sintieron respaldados por los gobiernos de centro –derecha que buscaban crispar la situación debilitando a los sectores más moderados del movimiento obrero y de la izquierda y reforzando las tesis de los más extremistas que se embarcaron en una campaña de luchas sindicales que a la larga sólo sirvió para desestabilizar la República, haciéndole el juego a sus enemigos.

LA HUELGA DE AGOSTO DE 1934.

En Melilla, la negativa de los armadores a aceptar las bases de trabajo propuestas llevó a las tripulaciones de los pesqueros que iban “a la parte” a una huelga en agosto de 1934. Esta huelga derivó en acciones violentas como el vuelco de carros cargados de pescado y a enfrentamientos con las fuerzas del orden que, según el diario “El Socialista” de 12 de agosto, llegaron a detener a una treintena de personas. Los pescadores recibieron el apoyo de los trabajadores de los surtidores de combustible del puerto. Este número del Socialista no pudo leerse en la ciudad en su día porque, como se relata en el número del 18 de agosto, el Delegado Gubernativo envió un grupo de policías al edificio de Correos para requisar el paquete en que venía El Socialista. Pese a la oposición de los funcionarios de correos, la policía se hizo con dicho paquete que llevó a la Delegación del Gobierno. En “La Vanguardia” del 14 de agosto se informó de que se repartieron pasquines por las calles de Melilla llamando a la huelga general en apoyo de los pescadores. Por su parte, el Delegado Gubernativo pedía que se volviera a la mesa de negociación. Según relata en sus memorias el líder anarquista melillense Paulino Díez, la huelga acabó tras unas negociaciones en las que los huelguistas consiguieron que los armadores aceptaran pagarles un salario abandonando el pago tradicional en base a las “partes” en que se dividía el producto de la pesca.
Según el diario “La Época” de 17 de agosto, el día anterior se puso fin a la huelga de Melilla que habían secundado unos trescientos marineros de las embarcaciones pesqueras. Sin embargo, este acuerdo no debió de dejar a todos contentos ya que el día 25 de agosto ese mismo periódico publicó la noticia de la detonación de un artefacto explosivo en un pesquero propiedad de un exportador de pescado de Melilla apellidado “Solbi” que causó desperfectos en dicha embarcación.
Para “El Telegrama del Rif” la huelga pasó prácticamente desapercibida. El día 12 publicó un breve en que se negaba el apoyo a los huelguistas e informaba de las medidas de vigilancia en diversos puntos de la ciudad que impuso el Delegado Gubernativo para pasar ya el día 18 a informar del fin de la huelga al que se había llegado tras una negociación entre las partes en conflicto.

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN EL SECTOR MARÍTIMO.

La represión franquista también afectó al sector marítimo melillense. En el campo de concentración de Zeluán fueron encarcelados el primer oficial y el telegrafista del buque correo “Vicente Puchol”. El Delegado Marítimo en Melilla Rafael Ibáñez Yanguas fue detenido por los franquistas y encarcelado en el fuerte María Cristina. Miembro del Rotary Club, solicitó el ingreso en la logia masónica de Melilla “14 de Abril”, como podemos leer en el libro de Vicente Moga “Al Oriente de África”.
En la lista de víctimas de la represión franquista en Melilla que confeccionó Enrique Delgado, encontramos a Andrés Gabarrón Sánchez, vocal del Jurado mixto de Pesca, ejecutado el 11 de agosto de 1936 y al sargento de la Compañía de Mar de Melilla Antonio Mesa Caparrós fusilado el 10 de marzo de 1937.

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