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MANUEL GARCÍA VELÁZQUEZ Y SU "CARTILLA PARA LA INSTRUCCIÓN DE PATRONES DE BOTES"




En 1916 se reeditó en Melilla un libro titulado “Cartilla para la instrucción de patrones de botes”, escrito por Manuel García Velázquez, Comandante de Marina de nuestra ciudad en esos momentos. Un libro que podemos considerar como una "pequeña joya"de la cultura naval.


EL AUTOR.

Manuel García Velázquez (San Fernando 27-01-1867. Madrid 16-10-1927) forma parte de ese grupo de insignes marinos de la Armada Española en los que se aúnan las cualidades de hombre de mar con las de científico y hombre de letras. Así, en su hoja de servicios (que se conserva en el Archivo Museo Don Álvaro de Bazán) podemos observar como se compaginan los destinos en unidades de combate con los de profesor tanto en la escuela de Condestables como en la preparatoria de Artilleros de Mar y, por último, en la Escuela Naval Militar donde impartió clases de mecánica. En 1924 fue nombrado presidente de la junta de exámenes para el ingreso en la Escuela Naval Militar. Relacionada con su labor académica está su obra impresa: “Cartilla para la instrucción de patrones de botes”, “Lecciones de aritmética, arreglada al programa de ingreso en la Escuela Naval”, “Trigonometría elemental, arreglada al programa de ingreso en la Escuela Naval” y una conferencia sobre submarinos que dio en el curso de 1915 en la Escuela naval y que fue publicada ese año. El 27 de enero de 1922 fue nombrado miembro de la Real Academia de la Historia.
En cuanto a su vida en la mar, destacaremos que ingresó como Aspirante de Marina el 9 de julio de 1881. Destinado a Filipinas en 1886, participó en la toma de posesión de las islas Carolinas. En 1895 fue nuevamente destinado a Filipinas embarcando como 2º comandante en el vapor “Argos” y transporte “General Álava” y en 1896 se le nombró comandante del cañonero “Arayat” con el realizó misiones de apoyo al ejército de operaciones en la isla de Mindanao hasta el 12-2-1898. Volvió a la Península el 16-4-1898 en el vapor “Isla de Luzón”.
Tras diversos destinos se le nombra en enero de 1911 3º comandante del guardacostas “Numancia” y el 16 de diciembre de ese mismo año se le nombró comandante del cañonero “General Concha”. Al mando de este buque realizó patrullas por las costas rifeñas con la misión de reprimir el contrabando de armas. En febrero de 1912 entregó el mando del cañonero y pasó a la Escuela Naval.
El 9 de noviembre de 1915, con el grado de capitán de fragata, se le nombró Comandante de Marina de Melilla hasta el 22 de septiembre de 1916 en que es nombrado 2º comandante del crucero “Cataluña”. En febrero de 1917 pasa a comandante del cañonero “Bonifaz”. El 1 de junio de 1918 hizo un viaje de Melilla a Chafarinas para llevar a la isla a enfermos de la epidemia de gripe de ese año.
El 2 de diciembre de 1918 tomó posesión en Tetuán del cargo de Interventor Principal de Marina del Protectorado de España en Marruecos. En 1919 ascendió a capitán de navío. A raíz del Desastre de Annual, se personó en Melilla con el Alto Comisario y se hizo cargo de organizar y mandar la flotilla de lanchas que operó en la Mar Chica. Tomó parte en misiones de reconocimiento, aprovisionamiento de tropas y ocupación de Zoco el Arbaa, Nador, Pozos de Aograz y Tahuima. En octubre se disolvió dicha flotilla.
En febrero de 1922 ceso como Interventor de Marina y fue nombrado comandante del crucero “Reina Regente”. Participando en el bombardeo de posiciones costeras rifeñas y en la defensa del Peñón de Vélez.
En enero de 1923 condujo a Ceuta al político inglés LLoyd George. En marzo fue nombrado jefe de las fuerzas navales concentradas en Melilla y el 12 de ese mes salió junto con el cañonero “Laya” y el guardacostas “Ouad Lucus” a bombardear el poblado y la batería de Sidi Driss en una acción combinada con la aviación.
En agosto de 1923 tuvo otro pasajero ilustre en su buque como fue el general Valeriano Weyler, Jefe del Estado Mayor, que hizo un viaje de inspección a la zona de Melilla. Posteriormente volvió a tomar el mando de las fuerzas navales concentradas en dicha zona para una operación contra las posiciones rifeñas en la bahía de Alhucemas y Temsaman. El 20 de ese mes salieron de Melilla el “Reina Regente”, acorazado “España”, cañoneros “Bonifaz” y “Recalde” y guardacostas “Larache”, “Ouad Lucus” y contratorpedero “Cadalso”, que bombardearon los objetivos previstos. El día 21 llegó el acorazado “Alfonso XIII” con el Almirante Rivera que pasó a hacerse cargo del mando de la operación.
En febrero de 1924 pasa al Estado Mayor de la Armada. El 21 de enero de 1925 es nombrado Contralmirante y General 2º Jefe del Arsenal de Cartagena.
El 13 de enero de 1926 se le nombró Comandante General de las Fuerzas navales del Norte de África.
Enarbolando su insignia en el crucero “Princesa de Asturias” y al mando de dichas fuerzas navales realizó acciones de bombardeo y apoyo al ejército en la zona de Tetuán y bahía de Alhucemas.
Falleció ocupando el puesto de Comandante General de las Fuerzas Navales del Norte de África.

COMANDANTE DE MARINA DE MELILLA.

García Velázquez tomó posesión del puesto de Comandante de Marina de Melilla el 10 de noviembre de 1915 y cesó el 22 de septiembre de 1916, tocándole vivir unos tiempos de conflictos sociales y políticos que afectaron a toda España y que en Melilla tuvieron unas particularidades específicas derivadas de su situación geopolítica y de la falta de libertades y derechos civiles que sufría la ciudad.
Dado que el cargo de Comandante de Marina llevaba aparejado los de vocales en la Junta de Arbitrios (organismo que hacía las veces de ayuntamiento) y en la Junta de Fomento (denominación que tenía la Junta de Obras del Puerto), García Velázquez tuvo que intervenir en algunos de los asuntos que más malestar generaban en Melilla, como la propuesta de limitar las exportaciones de pescado a la Península para impedir el desabastecimiento de los mercados de la ciudad y el consiguiente encarecimiento de los precios que lo hacían inasequible para las clases más desfavorecidas. García Velázquez votó en contra del canon a la exportación del pescado que quería imponer la Junta de Arbitrios para limitar dicha exportación. Como finalmente se estableció un canon que gravaba la utilización de la nueva lonja de pescado, se declaró una huelga de pescadores y un cierre patronal de los exportadores de pescado que duró varios días.
En mayo de 1916 se fundó en Melilla un sindicato de lancheros y arrumbadores llamado “Unión Africana” que se declaró en huelga desde el 17 de mayo al 24 del mismo mes. También tuvo que hacer frente a la huelga general del personal subalterno de la marina mercante que se declaró el 19 de junio de 1916 y que no llegó a interrumpir las comunicaciones entre Melilla a la Península ya que la compañía de Vapores Correos de África, concesionaria del servicio, contrató esquiroles para tripular el buque que cubría la línea entre Melilla y Málaga.
En cuanto a los aspectos puramente marítimos de su mandato, García Velázquez gestionó la instalación de un depósito de carbón en el puerto de Melilla, anteriormente existía uno en Chafarinas que se instaló en base a una de las cláusulas del contrato de transporte marítimo entre Málaga, Melilla y los presidios menores de 1867. También se distinguió en la dirección de las operaciones de salvamento y extinción del incendio del vapor “Villareal” de la Compañía de Vapores Correos de África que hacía la ruta de cabotaje entre Barcelona y Canarias tocando puerto en Melilla.
Una última actuación destacada de García Velázquez estuvo relacionada con la asistencia prestada a los náufragos del “Dietsu Maru”, un buque japonés que a mediados de junio de 1916 fue hundido mediante fuego de cañón por un submarino austriaco a la altura de la desembocadura del Llobregat. Los tripulantes del barco pudieron abandonarlo en los botes salvavidas siendo auxiliados por el carguero “Emmanuel” que se dirigía a Melilla a cargar mineral y donde desembarcó a los 41 tripulantes del “Dietsu Maru”, que tras ser socorridos por las autoridades marítimas y prestar declaración, fueron embarcados con destino a Barcelona desde donde partirían a su patria.
Siendo ya Comandante General de las Fuerzas navales del Norte de África, volvió a Melilla a bordo del crucero “Princesa de Asturias”, que fondeó en la rada el sábado 13 de agosto de 1927, con motivo del homenaje que la ciudad hizo al general Sanjurjo, Alto Comisario de España en Marruecos. El lunes 15 se puso la primera piedra del Monumento a los Héroes de las Campañas Africanas, acto presidido por Sanjurjo y en el que participó García Velázquez.

LA EDICION DE MELILLA DE LA CARTILLA PARA LA INSTRUCCION DE PATRONES DE BOTES.

La edición de Melilla de la “Cartilla para la instrucción de Patrones de botes” es la segunda. De esta edición hemos localizado dos ejemplares en la Biblioteca de la Cámara de Comercio de Melilla y otro en la Biblioteca Nacional. La primera edición se hizo en Madrid en el año 1913.
Esta segunda edición fue impresa en la imprenta “El Comercio” situada en la calle San Miguel nº 3, de Melilla la Vieja. Su propietario era José Mingorance Alonso, propietario, más tarde, del diario “El Popular de Melilla”.
En el Telegrama del Rif del domingo 9 de julio de 1916 y en la sección “Plaza y Campo”, aparece la siguiente reseña de la publicación de la edición de Melilla de la obra de García Velázquez:
“Agotada la primera edición de la interesante obra “Cartilla para la instrucción de Patrones de botes” debida a la pluma de nuestro querido amigo el Comandante de Marina de este distrito capitán de fragata don Manuel García Velázquez, se ha puesto a la venta la segunda edición primorosamente editada y corregida.
Es la indicada “Cartilla” una interesante obrita verdaderamente práctica para cuantos ocupan sus actividades en el patroneo de botes.
Todo hace suponer que la segunda edición ha de tener la misma buena acogida que la primera.”


ESTRUCTURA Y CONTENIDO DE LA OBRA.

La cartilla consta de ocho capítulos más un glosario de términos marítimos a modo de anexo al texto. Los ocho capítulos ocupan hasta la página 89 y el vocabulario marítimo va desde la 90 a la 131, final de la obra. Desarrolla su contenido bajo la forma de una serie de preguntas y respuestas sobre las materias indicadas en el titulo de cada capítulo. García Velázquez, como señala en el pequeño prólogo del libro, enfoca su obra con gran sencillez pero a la vez con rigor para que sirva a la enseñanza de los futuros patrones de botes. Así, escribe en el mencionado prólogo: “En la redacción de preguntas y repuestas hemos procurado ceñirnos al lenguaje marinero y huir de toda explicación, ni aún ligeramente teórica, de los movimientos y manejo del bote, para dar reglas prácticas sobre cada caso práctico de la pregunta”.
Los temas tratados en cada capítulo son:
Capítulo I: Generalidades sobre construcción y clases de botes por tamaños y servicios, estiba de botes, pertrechos y generalidades.
Capítulo II: Botes de remos. Manejo del remo, efectos del timón, maniobras con un bote de remos y manejo de un bote de remos con mares gruesas y rompientes.
De este capítulo destacaría las diferentes clases de bogas que se indican en el texto como la reglamentaria, la ordinaria o ranchera, la boga de punta, la francesa y la inglesa.
Capítulo III: Botes de hélice. Generalidades sobre las hélices, efectos evolutivos de las hélices y el timón, maniobras con botes de hélices y manejo de los botes de hélices con mar gruesa.
Capítulo IV: Botes de vela. Efectos que produce sobre la embarcación la fuerza del viento en las velas. Descripción de velas, aparejos y jarcias, maniobras, atraques y fondeos a vela y manejo de los botes de vela en mares gruesas.
Capítulo V: Remolques. Formas de remolques, modos de amarrar el remolque, precauciones del remolcador y remolcado al dar avante, gobernar con remolque o siendo remolcado, remolque de una embarcación grande por varios botes, modo de largar el remolque y forma de atracar a un muelle o portalón con una o varias embarcaciones a remolque.
Capítulo VI: Reglas de gobierno. Tipos de luces reglamentarias y reglas de maniobra para evitar los abordajes en la mar.
Capítulo VII: Honores y saludos. Saludos al embarcar o desembarcar pasajeros según su rango y cargo. Saludos entre botes según a quién conduzcan, insignias, distintivos y gallardetes. Aquí creo que hubo un error de impresión ya que la descripción de las distintas insignias se incluyó al final del capítulo anterior, páginas 75 y 76.
Capítulo VIII: Organización, disciplina y policía. Tareas encomendadas a los patrones de botes en las diferentes circunstancias.

El vocabulario marítimo consta de 410 términos náuticos con su definición. Comienza con la palabra “abarloarse” que define como: “situarse un bote al lado de otro o de cualquier muelle, casi en contacto con su costado”. Finaliza con “zuncho”: “anillo o arandela de visagra (sic) que va firme en la bancada correspondiente al palo para servir a éste de fogonadura”.

Comentarios

  1. Buenas tardes,
    soy una nieta de Manuel y buscando por internet algo acerca de la historia de mi abuelo he encontrado su blog. Muy interesante y muy bien documentado, muchas gracias.
    Un saludo,
    Mª José Agulló

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